Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, Santiago García (Coord.) de Errata Naturae

La contraportada de “Supercómic” ya lo avisa. Los lectores despistados que busquen una lección de historia o una guía están en el lugar equivocado. La obra coordinada por Santiago García no tiene esa intención. Puede que no tenga ninguna supercomic-mutaciones-de-la-novela-graficaen concreto. Son, simplemente, once ensayos y un cómic inédito surgido del choque entre un autor consagrado y una de las promesas más relevantes del panorama nacional.

Los autores han recibido la libertad total para hablar sobre aquello que consideraban oportuno. El riesgo de tal opción es evidente. Caer en los intereses personales de cada uno de ellos y olvidar que, al fin y al cabo, es una obra destinada al público que debe interesarse por su lectura. Una vez concluida su lectura hay que constatar que esa mezcla supone un punto fuerte. No hay una visión historicista, lo que supone una coartada perfecta ante el hecho de que el mapa de la situación actual esté incompleto, sobre las andanzas del cómic a lo largo de la historia y sí puntos en común en latitudes tan diferentes como el franquismo en España, el cómic underground americano, los géneros, la actualidad y la teoría pura y dura respecto a personajes que ya forman parte del imaginario popular.

“No sé quién afirmó por primera vez que el retrato más genuino de la España de la posguerra y de la posterior etapa del desarrollismo (1960-1975) está en los tebeos de Bruguera. Y más que de España, de sus habitantes, del ciudadano común, del hombre de la calle. (…) aunque con matices porque el arquetipo de personajes de la Escuela Bruguera era un urbanita.” Raúl Michelena en La imparable extensión de lo nimio

Porque puede que no estuvieran dirigidos, pero a través de las palabras surgidas de cada ensayo podemos sacar nuestras propias conclusiones, encontrar diferentes relaciones entre corrientes o grupos de procedencias muy diversas, que puede que tengan algo en común o solo sea una coincidencia interpretada a posteriori. Todo ello trufado de múltiples referencias procedentes de todos los ámbitos de la cultura del último siglo.

Esa debe ser la conclusión principal de “Supercómic”. Las viñetas, las historias de superhéroes, las novelas gráficas y demás formas relacionadas con el cómic son expresiones artísticas ya totalmente incrustadas en el mundo del arte y la cultura. Es por ello que dialogan con otras modalidades, ya sea cine, literatura, televisión, pintura o cualquier otra que podamos imaginarnos. Es una herramienta más a disposición de cualquier artista para continuar construyendo el relato de nuestra propia historia.

“…una emergente vanguardia del cómic comparte con estos otros medios convencionalmente privilegiados el deseo de trascender lo comercial y el fracaso de hacerlo por completo. Estos fracasos, tomados en conjunto –el fracaso de trascender la cultura de masas, el fracaso de producir textos liberados del peso de los autores precedentes, el fracaso de un medio condenado a las malas interpretaciones y el abandono- forman parte integral del sentido de lo literario de Chris Ware.” David M. Ball en Los fracasos de Chris Ware

Por supuesto, esto también significa que puede intentar ser utilizado como mecanismo de adoctrinamiento o propaganda. Algo que refleja por un lado su importancia y el alcance de lo que se cuenta en ellos y por otro que el público al que va dirigido se ha ampliado al conjunto de la sociedad, por lo que es responsabilidad de éste comprender lo que tiene entre manos. En definitiva, una forma de expresión madura a la que prestar atención y analizarla como hace “Supercómic”.

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