El patrón de Goffredo Parise (ed. Sexto Piso, 2014)

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Una fábula es un relato con una intención didáctica, normalmente manifestado en una moraleja final, en el que puede aparecer todo tipo de personajes (personas, animales, seres inanimados). Es una definición perfecta para una obra como “El patrón” de Goffredo Parise. ¿Por qué? Es la historia de un joven, recién incorporado a la empresa del doctor Max. Una empresa extraña, o no tanto, con un jefe muy preocupado por las cuestiones morales. ¿Es el propietario también de sus empleados? ¿Quiere serlo? ¿Es el único consciente de lo que les conviene?

… tendrán que contentarse con admirar su despacho, y a sí mismos dentro de ese despacho, hasta el punto de confundirse con él; sin saber que el despacho es de mi propiedad y que ellos, al confundirse con esos cristales, esos muebles y esos aires acondicionados, pero, lo que es más importante, con la esencia de todas esas cosas, automáticamente se convierten en míos, igual que todas esas cosas.

El joven protagonista, alejado de objetivos materiales, es el único que aspira a ser propiedad del patrón como fin en sí mismo. ¿Es el más libre o el más alienado? Su labor no son los proyectos comerciales, sino cuestionar esa propiedad, ese modelo, del doctor Max, el papel de sus padres, la doctora Uraza y el doctor Saturno, o a sus propios compañeros Goofy, Pluto, Bombolo, Diabetes, Lotario, Rebo o Minnie, a la vez prometida del doctor.

Él juzgará las actitudes de todos ellos, desde el convencimiento de que carecen de sentido fuera del engranaje de la empresa. ¿Son más libres por buscar la mejora material? ¿Comprenden los castigos, los métodos del doctor Max o sus teorías? ¿Les importa algo de esto?

Vivir ese sentimiento que viven las cosas, o sea, ese sentimiento de adaptabilidad pasiva y por tanto consciente que tienen las cosas en la mano del hombre.

“El patrón” fue originalmente publicado en 1965, ahora reeditado en 2014 por Sexto Piso, y ese dato debería agitar aún más nuestras conciencias. Porque, tras lo surrealista de algunas escenas, lo inverosímil de otras y lo incomprensible de la mayoría, se esconde una realidad demasiado reconocible. Y todo ello sin plantear aquí el reto final que debe afrontar el protagonista-narrador. Sus decisiones son la base de la moraleja. Al lector le toca aprender de ella, ignorarla o darla por superada.

Para terminar, traemos aquí una historia que el doctor Max planteaba a sus empleados. Ellos no comprendían muy bien la intención de su patrón, pero leían atentos el material.

Historieta: El gusano de seda

Mario es un trabajador cualquiera de una empresa cualquiera. Una mañana de primavera se queda absorto mirando por la ventana. Desearía estar de excursión y envidia a los gusanos de seda, hormigas y demás insectos que disfrutan del aire fresco y el buen tiempo.

Pasa así la mañana y parte de la tarde, mientras su trabajo (urgente) se acumula en su mesa hasta que un gusano de seda se planta delante de él y comienza a recriminarle su actitud. Los insectos trabajan, tienen una función dentro del engranaje de la naturaleza y le recuerda que los hombres también. No son parásitos.

Todo para alejar esa idea de su cabeza. En el propio trabajo, en la función de cada uno está la realización personal.

– Entonces, ¿vosotros no os divertís nunca?
– Sí, pero trabajando. Si uno de nosotros no trabaja, es que está muerto. Todos tienen que ser de utilidad para algo. Ése es el designio de la naturaleza. Por eso te digo que tú hoy eres un holgazán.

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Sobre la envidia y “Laura y Julio” de Juan José Millás

La diferencia entre un gran escritor (por ejemplo Juan José Millás) y un aficionado a la lectura es la capacidad para plasmar en el papel aquello que te ronda por la cabeza. Si entran en competición un profesional y un amateur de la escritura la diferencia estará en la capacidad para llegar un poco (o un mucho) más lejos. No hace falta ser más listo, simplemente, ante G&Rla misma situación ellos son capaces de sacar conclusiones diferentes, pueden expresarlo de un modo más claro y llegarán a tocar al lector en puntos bastantes profundos. Yo, que ni lo soy ni aspiro a serlo, ya he tenido bastantes dificultades para completar este párrafo y que se entienda un poco lo que quiero decir.

Lo que indudablemente no me faltan son las ganas de seguir intentándolo y, por eso, me lanzo con un ejemplo gráfico. En el mes de abril salió el 19 de la revista Granite & Rainbow en el que colaboro. Era un número dedicado a la envidia (entre julio del 2011 y julio del 2012 tuvimos la oportunidad de pararnos en los 7 pecados capitales), en el que colaboré con un artículo titulado “La envidia y la distancia”, apoyado en la novela gráfica de Adrien Tomine “Rubia de verano”. Releyéndolo, puede ser que llegara a decir todo lo que tenía en mente sobre la envidia:

“Es a mi vecino, a mi compañero de trabajo, a mi amigo, incluso a mi pareja, a la que voy a envidiar de un modo dañino. Será malo porque, en la mayor parte de los casos, veré sus éxitos no como el resultado de sus esfuerzos y su dedicación, sino como la injusticia de que haya sido elegido, elegida, beneficiado, beneficiada, premiado, premiada, por delante de mí. Es un sentimiento mezquino y, por mucho que nos duela, más si la víctima de nuestro rencor es alguien cercano o querido, vamos a intentar mantenerlo bien guardado y protegido.” Extracto de La envidia y la distancia, en el número 19 de G&R.

Mantengo lo expuesto en estas líneas y en el resto del artículo, pero tras leer “Laura y Julio” de Juan José Millás veo que falta un matiz fundamental. La envidia se basa en la comparación. Tú tienes tal y yo tengo cual, y al ponerlos uno al lado del otro veo que lo que tienes es mejor, más grande, lo que yo merezco y demás. Una idea que no llevaba implícito el menosprecio hacia lo mío. Hasta que llegaron los correos que Manuel envía a Laura en la citada novela, en los que analiza a Julio. Gracias laura y julioa ellos lo veo claro. Envidioso solo puede ser aquel que no valora lo suyo. Y no se trata sólo de cosas materiales, estamos hablando de personalidad, imagen (real o proyectada), familia, amigos, opciones o elecciones, de todo.

 “La característica principal de tu marido es, en efecto, la envidia. Lo que poseen los demás vale más que lo que posee él (…) No sospecha que tú y yo tengamos una relación porque no le cabe en la cabeza que alguien pueda desear algo de lo que pertenece a su mundo.”

Al margen de la envidia, de “Laura y Julio” también me quedo con otras dos reflexiones. A saber:

“Continuaron hablando del incesto. Manuel aseguró que a veces, en la vida, se encuentran cosas nuevas, pero siempre como efecto secundario de buscar las antiguas.”

“Sólo Julio conocería la diferencia entre la historia real y el mito porque siempre hay alguien (por lo general, el encargado de la intendencia) que, para su desgracia, sabe más que el otro.”

Dos ideas que confirman todo lo dicho hasta ahora. Escribir no es juntar letras, sino hacerlo con un objetivo, sea el que sea.

Catro paradas en Rinoceronte editora

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Son unha vítima. Por partida triple. En primeiro lugar, da Rinoceronte Editora. Porque cunha edición limpa e moi elegante e o necesario protagonismo dos tradutores adornan unha selección de títulos que comezo a considerar máis que necesarios. En segundo lugar, pola inevitable vea consumista que todos levamos dentro. No meu caso, como os recursos a miña disposición son limitados, son carne de biblioteca. Aínda así, como a oferta é numerosa podes chegar e arramplar con todo (cun máximo de 5 libros, que tampouco hai que esaxerar). Por último, estaría un factor máis persoal; por circunstancias, sinto especial querencia por historias persoas desprazadas, onde hai que rebuscar para atopar a esperanza e o equilibrio entre as ocupacións do día a día e as posibilidades de desenrolar proxectos futuros e, cando menos, precario.

a neta do señor linhSon afortunado. Estes condicionantes leváronme a, nun corto período de tempo, pasar por catro títulos de Rinoceronte. En todos os casos era a meu primeiro acercamento a cada autor e, ademáis, en dous deles era a primeira vez que lía nada desa procedencia. Chegaron por esta orde como podía ter sido de calquera outro.

A neta do señor Linh de Philippe Claudel, 2006 (Rinoceronte Editora, 2010)

Foi o primeiro e xa recibiu os comentarios pertinentes. A relación entre o señor Linh e o seu amigo gordo, dous amigos que falan e comparten todo, aínda que ningún deles comprende o idioma do outro.

A discoteca rusa de Vladimir Kaminer, 2000 (Rinoceronte Editora, 2010)

A lectura é unha cuestión de momentos. E a obra de Vladimir Kaminer non chegou no axeitado. A discoteca rusa é un crebacabezas, unha historia de historias onde Berlín e tamén protagonista. Unha sucesión de escenas  cun ton optimista. Como si o peor xa pasase. En realidade, se estas catro historias teñen un punto en común es que todas falan de xente obrigada a vivir, ou sobrevivir, nun entorno que non é o seu e onde pode que non sexan nin ben a discoteca rusarecibidos. Tramas que pasan pola resignación, os intentos de adaptación a lugares hostís. E só Vladimir Kaminer parece triunfar nese proceso. Non se sabe se é o destino, a sociedade na que se vai instalar, as circunstancias ou a máis pura sorte.

Tamén el pasou, na súa orixe, por penurias á altura dos demáis, pero foi o único que pareceu mellorar co paso do tempo. É a única historia dun que acabou triunfando e as miñas simpatías sempre irán cara aqueles considerados “non gañadores”. Un tema de espellos.

Onte de Agota Kristof, 1995 (Rinoceronte Editora, 2010)

“En xeral, confórmome con escribir na miña mente. É máis doado. Na mente todo se desenvolve sen dificultades. Pero en canto se escribe, os pensamentos transfórmanse e todo se volve falso. Por mor das palabras.

Escribo por onde queira que paso. Escribo camiñando cara ao autobús, escribo no autobús, no vestiario dos homes, diante da miña máquina.”

“Non me molesta. Ou se cadra moléstame un pouco pero non dabondo para que me levante. Estou afeito a eses cheiros, non os ulo, só pensó que se entrase alguén por casualidade.

ontePero ese “alguén” non existe.

Ninguén entra.”

“Non teño unha gran cultura pero lin e escribín moito. Para ser escritor só se precisa escribir. Por suposto, ás veces non se ten nada que dicir. E ás veces, mesmo tendo algo que dicir non se sabe como dicilo.”

O exceso de optimismo e boas sensacións pasou, con Agota Kristof, a un ambiente máis cruel. O protagonista traballa nunha fábrica. Nun país que non é o seu, apartado de todo contacto social e agardando por Line. Chegados a certo punto non sabemos se é unha idea ou alguén real. Si que o é e vela aparecer fai xurdir a ilusión dun cambio, de que outra vida tamén é posible. As circunstancias non son as mellores e todos teñen que ceder.

O estilo de Kristof é a pedra angular. Nin un adorno, nin unha palabra de máis, incluso coquetear cos límites das relacións sociais máis básicas. Porque persoas sometidas a contextos duros buscan a maneira de seguir adiante. Non descubriremos o final, pero dicir que as posibilidades de éxito nin están nin esperan por elas.

O muiñeiro ouveador de Arto Paasalinna, 1981 (Rinoceronte Editora, 2007)

“… un home non se debe estancar nunca na vida, senón que ten que evolucionar, mesmo nos momentos difíciles. Só deste xeito un finlandés podía conseguir a felicidade e o éxito para el e tamén para o seu país.”

o muiñeiro ouveador“Despois de fumar, Huttunen continuou ouveando. Ouveaba con pena, con berros longos e ás veces de xeito ameazante, igual que un animal acosado. Quedo usen folgos, pero resultoulle de grande axuda; en realidade resultoulle moi agradábel, pois levaba moitos días sen ouvear.”

Custoume un pouco pero acabei por poñerme, incondicionalmente, de parte de Gunnar Huttunen. É un home peculiar, cun gusto algo estraño por ouvear, entre outras rarezas, pero non máis tolo que a maioría de nós. Arranxou o muíño de Suukoski, namorouse da asesora Sanelma Käyrämö ( e esta correspondeulle a pesar de conservar as apariencias), foi inxustamente encerrado no psiquiátrico de Oulu, escapou o bosque Reutovaara e montou un campamento Areeira en Puukkoppuro co carteiro Piittisjärvi. Cando todo parecía perdido desapareceu xunto co policía Portimo.

Huttunen non tivo sorte na vida pero atopou sempre amigos fieis e incondicionais. El cometeu erros pero Arto Paasilinna garda como premio para nós por ter chegado ata a fin unha porta aberta a esperanza, pode que sexa pequena, pero é máis que nada.

A neta do señor Linh de Philippe Claudel (Rinoceronte Editora, 2010)

a neta do señor LinhQuen é a neta do señor Linh? Cal é o seu papel nesta historia? Funciona coma áncora do propio señor Linh? Se é así, a pequeña non foi excesivamente eficaz. Impulsouno a manterse vivo e propiciou que sacase o pescozo fóra da auga, pero ahí rematou a súa labor. Volveu ó seu papel de personaxe desvalida e pasiva.

O vello matina en todo iso, sentado nese banco que se converteu en só dous días nun pequeño lugar coñecido, un anaco de madeira flotante ao que se agarraría no medio dun torrente caudaloso, turbulento e estraño. E mantén abrigada contra el a derradeira póla da rama, que polo momento dorme un sono de bebé satisfeito, ledo de atopar calor da pel querida, a súa cálida moleza e o aloumiño dunha voz amante.

O señor Linh, mentres tanto, coñeceu o seu amigo, o señor gordo, e converteuno na verdadeira motivación da súa existencia.

O vello abanea a cabeza. Pensa que un país no que os nomes non significan nada é un país ben curioso.

A relación entre eles é máis estreita que coa súa neta porque comparten mías puntos en común, a pesares de que as obvias limitacións lingüísticas limiten as súas posibilidades de comunicación. Aínda así, apóianse un no outro, para explicar a un interlocutor fiel, silencioso e pensamos que comprensivo unha vida chea de desgracias ou para reparar en que tamén existe un mundo lonxe dun entorno coñecido, imperfecto onde poder sentirse en casa.

O vello matina no que din. Matina no que é realmente o seu país, no que é realmente dun tesouro. Aperta aínda máis a súa neta. Adormece.

Nunha relación así basta cun banco, un fermoso vestido ou un bebé que nunca chora nin protesta para decidirse polo desconñecido e para, por un instante, chegar a olvidar a primeira e única obligación que o señor Linh cre ter nesta vida.

Arrímase a unha parede. Escorrega amodo ata o chan, case sen darse conta. É como unha caída que durase un segundo ou toda unha vida, unha caída lenta cara ao cemento da beirarrúa. Xa está, está no chan, coa nena no colo. O señor Linh ten a cabeza ateigada de calamidades, sufrimentos e desilusións. Sente o peso de demasiadas derrotas e demasiadas fuxidas. Que é a vida dos homes senón un colar de feridas que poner arredor do pescozo?

Un bosque cheo de faias (Everest Galicia, 2004) de Francisco Castro

Portada Un bosque cheo de faias“Ás veces pensamos que os país coñecen todas as respostas. Ás veces pensamos que os país ‘deben coñecer’ todas as respostas. Pero ela garda silencio. Quizais porque para isto non hai resposta.”

“Xa nota O Cambio Famoso. Aínda ha de ser certo iso da adolescencia. ¡Cómo lle amola que falen dos ‘adolescentes’!, así, coma se estivesen a falar de coellos ou de cabalos. El é Alexandre. Non forma parte de ningún grupo. El é só él. Nin sequera é igual –a pesar de tantas coincidencias- a Manuel ou aos outros.”

“Dálle carraxe ser tan apoucado, tan introvertido. E outras veces non sabe quen é. De feito non ten nin idea de quen é en realidade. Só sabe que é un rapaz preocupado…”

Por qué paga a pena? Por tres motivos básicos, claros e, certamente, moi importantes. Primeiro pola comprensión que demostra das relación adolescente-adolescente e adolescente-adulto (amizade, país-fillos, etapas da vida). Segundo por ser una boa novela de intriga, cunha temática, uns protagonistas e unas situacións interesantes, cun plantexamento sólido e ben trabado. E terceiro por non ter medo a levar á historia cara un final ambicioso.

Pegas. O ritmo. A novela pide a gritos una extensión maior. Porque despois dunha preparación ampla, do desenrolo, das dúbidas entre os protagonistas, de levar a historia con calma cara adiante atopamonos cuhna solución precipitada, coma se as pezas tivesen que encaixar e rápido para non perder a atención dos lectores. O malo é que suxire ou galta de interese no desenlace da propia historia fronte ós protagonistas ou poucas gañas de explicarse una situación que podería derivar na inverosimilitude.

Qué ocorre? Alexandre, Manuel e Antón son tres adolescentes que buscan o seu espazo no mundo. Reúnense no Grapas, un bar da zona vella que acaba de cambiar de propietario. Ao seu grupo únese Nelson, un rapaz negro, veciño de Manuel, que acaba de chegar á cidade coa súa familia. Os rapaces acollen o novo membro con entusiasmo e sofren un duro golpe cando este, xunto a seu pai, recibe una paliza dun grupo de neonazis. As sospeitas dos rapaces recaen sobre o novo propietario do seu bar favorito, Caride, e provocarán o inicio dunha investigación que porá a proba a súa amizade e confianza, ata que nos atopemos nun arriscado clímax final ó máis puro estilo cinematográfico.

“Al sur de la frontera al oeste del sol” de Haruki Murakami

… apenas sentía deseos de compartir con nadie mis experiencias sobre libros o música. Yo era yo, no otro. Pensarlo me hacía sentir tranquilo y satisfecho.

-Es posible.- dije- Nadie se sumerge en ninguna aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea tener al menos una experiencia suprema, aunque sólo sea una vez. Y eso es lo que mueve el mundo. Eso es el arte, supongo.

“No me gusta buscar pretextos, dijo. Una vez empiezas, ya no puedes parar. Y yo no quiero vivir así.” Pero esa manera de pensar, en aquella época, no le resultó.

-Hajime- dijo- cuando te miro mientras conduces, me dan ganas de alargar la mano y dar un volantazo. Si lo hiciera, moriríamos, ¿verdad?

-Seguro. Vamos a ciento treinta kilómetros por hora.

-¿No quieres morir aquí conmigo?

-No creo que fuera una muerte muy agradable- dije sonriendo-. Además, aún no hemos escuchado el disco. Y a eso vamos, ¿no?

-No te preocupes. No lo haré- dijo-. Sólo que a mí se me ocurren estas cosas. A veces.

La vida sentimental de Julián Pi

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“Xiro postal” de Ousmane Sembène

“A obra de Sembène (…) non é compracente: describe un mundo real e enfermo onde o individuo debe loitar por non ser esmagado. Mais esta loita é irrenunciábel, e por iso se bural con sarcasmo da indolencia esmoeira daqueles que pasan a vida a agardaren que un bo porvir lles caia do ceo. Porque a gran transformación virá de dentro ou non virá.”

“Proseguiu a conversa banal entre homes; unha desas conversas que as xentes afeitas unhas as outras repiten dúas ou tres veces ao día e que eles mesmos atopan moi útiles pero que só son un xeito de acabar co fastío.”

“O cotián é dominio das mulleres e elas íano defender. Puxéronse de acordo. Elas dirían a quen axudar (Se xeracións e xeracións de docilidade fixeran das mulleres do noso país executantes submisas, elas aprenderan a través do tempo que podían obtelo todo do home).”

“- Cando non hai nada que sirva como vara de medir, vale unha que mida a todos.”

Adaptación cinematográfica do propio Sembène

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