“Las cuatro identidades de Fiona” de Marta Martín Núñez en L’Atalante (nº 8, julio 2009)

Soy un hombre, nunca he pasado por un exceso de penuria, mi paso por los diversos centros académicos que me tocaron no supusieron experiencias dramáticas, a pesar de ser hijo de padres separados no tuve una infancia infeliz o desgraciada, siempre he contado con el apoyo de familia y amigos y, en definitiva, no he sido víctima de ningún drama más allá de un ligero complejo de inferioridad y una cantidad de manías más o menos razonable que no han derivado en casi ningún tipo de exclusión social. Por tanto, al enfrentarme a un tema que sí supone un problema grave para un conjunto grande de población siempre me planteo la misma cuestión: ¿cómo puede alguien ajeno al tema opinar sobre él? Todo esto sin haber entrado en materia porque, si hay una convicción que tengo (fruto de mi propia incapacidad) es que es imposible, al menos mucho más difícil de lo que muchos afirman, ponerse en el lugar de otro si no se ha vivido una situación similar.

El tema de la discriminación sexual, consecuentemente, está fuera de mi entendimiento. Esto no quiere decir que no comprenda que existe un problema, ni que no haya que actuar, sino que no veo otro origen posible que el miedo o la avaricia en el reparto de poder hace mucho, mucho tiempo y que los beneficiados no tienen (tenemos, sería más correcto) excesivas ganas de corregir la situación porque supondría ceder cuota de algo en casi todo.

Es por este motivo que artículos como el que nos ocupa, aparecido en el número 8 de la revista L’Atalante, de Marta Martín Núñez, sirve para llamar la atención sobre cosas que están ahí, pero que no son obvias para nosotros (y aquí no solo están incluidos los hombres). Porque escudarnos en que las cosas siempre han sido así, es la mejor manera de que sigan siéndolo. Como siempre, un ejemplo es la mejor manera de explicarse. En este caso, el objeto de estudio es el personaje de Fiona, protagonista femenino de la saga “Shrek”.

Las cuatro identidades de Fiona

Empezamos con una pequeña definición de lo que supone la famosa saga del ogro en lo referente al discurso de género.

Un discurso subversivo en la superficie capaz de atraer a espectadores de todas las edades (…) siguen encerrando historias convencionales y discursos poco o nada progresistas, anclados en valores tradicionales y estereotipos conservadores detrás de divertidos intertextos, chistes socarrones y espectáculo tecnológico.

Centrando el discurso en Fiona, existen cuatro vertientes.

Fiona, la princesa

Asume su rol pasivo como princesa, sin más ambición que casarse con el caballero que la ha rescatado. Ella no da pie a hacer avanzar la acción.

Sólo consiente lo que se le está proponiendo y donde no interviene activamente para modelar su futuro. Esto la coloca en una posición pasiva ante la mirada del espectador, que se identifica con Shrek y para el que ella es solamente un objeto para ser mirado.

Hasta Sherk Tercero (…) ha roto completamente el estereotipo del cine clásico para convertirse en el eje de la acción, liderando el rescate de su marido. No obstante, una vez Shrek es liberado, éste asume automáticamente la acción, quedando Fiona relegada a un papel secundario.

Es un personaje secundario en la historia –Shrek es el protagonista

Fiona, el ogro

En castellano, el femenino de ogro, ogra, no existe.(…)  ¿Cómo puede aceptarse entonces a una princesa como un ogro?

Por su forma de acercarse a la problemática y por la personalidad, tan auténtica y entrañable, de los protagonistas. Sin embargo, cuando Fiona se transforma en ogro (…) hasta Shrek hace, en un primer momento, un gesto de disgusto.

“No entiendo nada. Se supone que debía ser hermosa”

Es así como el aspecto físico se apodera de Fiona, por la idea preconcebida que tiene de que para triunfar debe estar dentro de los cánones de belleza establecidos. (VIDAL CLARAMONTE)

Si para ser amada por el ogro ella debe reflejar la propia identidad del ogro, o sea, se ha de convertir en ogresa. ¿Por qué no puede ser diferente de Shrek y seguir siendo amada? (GÁMEZ FUENTES)

Fiona, en realidad no ha dejado de ser presa de su imagen, aunque sí la ha sacrificado por Shrek. (…) el físico de Fiona está subordinado al deseo de su marido.

(cuando Shrek se convierte en humano) es otra forma de imponer un discurso hegemónico en el que la belleza garantiza el éxito, y aunque su efecto en la película es cómico, no deja de ser sintomático del convencionalismo de base que se esconde detrás de las anécdotas subversivas.

Aunque los dos están dispuestos a adoptar la apariencia del otro, es finalmente Fiona quien se sacrifica por su marido.

Fiona, la heroína

Su habilidad para el combate y su dominio de las artes marciales. Se trata de la cualidad de la que se sirve el personaje para transgredir su papel como princesa.

Aquí encontramos referentes en otros protagonistas femeninos del cine de acción de la actualidad.

Trinity (Matrix) Independencia  y de Matrix los efectos visuales

Los sentimientos de amor que afloran en ellos están motivados porque ambos sienten que son juzgados por las personas antes de que los conozcan.

Yù Jiaolóng (Tigre y Dragón) valentía

Yù… se debate entre seguir el camino que tiene marcado, casándose para convertirse en una mujer de la corte o rebelarse y vivir como una guerrera (…) son mujeres que no se conforman con lo establecido

Natalie Cook (Cameron Díaz – Los Ángeles de Charlie) Sex appeal

Forma de actuar de las heroínas de LADC: habilidades pero sin despeinarse.

Este comportamiento del que podríamos decir que es liberador para las chicas, porque las coloca en roles activos superando físicamente a los hombres y salvándose solas sin necesidad de sus príncipes, no es sino una representación donde la mujer no escapa de su rol como objeto sexual para ser admirado, inscribiéndolas dentro de un estereotipo (nuevo, pero estereotipo al fin y al cabo) que las simplifica y las encasilla.

Algo que tienen en común todas las protagonistas es su belleza y sus cuerpos perfectos, lo que automáticamente las convierte en objetos para ser mirados.

Fiona, la madre

Dos referentes maternales: la reina, madre de Fiona, y, por otra, el hada madrina, madre del príncipe Encantador. (…) dos caras de la misma concepción masculinista de la maternidad.

Reina (…) es ella quien la defiende ante el rey y es ella de quien Fiona ha heredado su talento luchador. Sin embargo, en el terreno de lo público, la reina siempre aparece en un segundo plano respecto al rey.

Si Shrek quiere ser o no rey (…) la reina es Fiona, hija de los reyes, mientras que Shrek sólo sería consorte

Hada madrina (…) mujer poderosa (…) Sujeto femenino en Hollywood: “ que las madres poderosas y posesivas –por ausencia paterna- que tienen el control sobre sus vástagos producen sujetos enfermos.”

Príncipe Encantador (…) carácter obsesivo (…) Norman Bates en Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960)

Estereotipo (…) el mensaje que nos transmite de esta forma la película es una simplificación que estereotipa  la homosexualidad asociándola a la educación recibida por una madre soltera

Se transmite la idea de que una madre sólo puede educar a un hijo desequilibrado u homosexual mientras que el equilibrio y la heterosexualidad se consigue a través de la figura paterna

(Fiona) espera como algo normal el rechazo que en un primer momento siente Shrek hacia la paternidad (…) pero la película no muestra las dudas de Fiona

(Re)construyendo a Fiona

Fiona, pese a ser una princesa que cada vez va despegándose más de un rol pasivo, siempre es controlada por el personaje masculino, que acaba desentrañando su misterio, dominándola. Así pues, se sacrifica por Shrek

El espectador masculino, que se identifica con el héroe en su aventura desmitificadora. Sin embargo, ¿qué ocurre con la espectadora femenina? (…) se ve obligada a identificarse con Shrek, legitimando una mirada masculina, o con Fiona, en las escasas escenas donde desarrolla un papel activo para intentar obtener así placer visual como espectadoras femeninas

Aunque solo sean pequeñas anécdotas, sí contribuyen a realizar una lectura un poco más crítica de los cuentos tradicionales.

Anuncios

6 Responses to “Las cuatro identidades de Fiona” de Marta Martín Núñez en L’Atalante (nº 8, julio 2009)

  1. marta says:

    Hola lector bajito,
    Me alegra que te haya gustado el artículo. Gracias por reseñarlo.

    Saludos 🙂

    • lectorbajito says:

      un placer, la verdad es que damos demasiadas cosas por sentadas y todavia queda un largo camino por recorrer hasta superar muchos de nuestros prejuicios e ideas preconcebidas.

  2. jajajaja

  3. Melisa says:

    Estoy por rendir un final sobre estas concepciones y estereotipos, me sirvio para reafirmar el analisis que venimos haciendo. comparamos Blancanieves en la escena que limpia la casa, y en Shrek 3, cuando deciden escaparse de prision. no dejan de utilizar características “femeninas” para lograr sus objetivos.

  4. Jesus says:

    Hay puntos de vista interesantes, aunque yo hay una cosa que no entendí tal como dicen un par de comentarios. Cuando el hechizo de Fiona desaparece recupera su aspecto original, y es así por ser hija de un cruce entre una una mujer y un rano, no es que sea el espejo de Shrek para ser amada. Diríase que pudo aer una feliz casualidad que ambos fueran parecidos pero el propio Shrek la amaba independientemente de su físico.

  5. Sarita says:

    esto no creo que se verdad no tiene sentído es lo mismo que sale en disney wall

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: