“Two lovers” de James Grey y las opciones

¡Dios mío! Un minuto de bienaventuranza, aunque sea el único para toda una vida, ¿acaso es poco? (F.M.Dostoievski)

“Una fatalidad individual irremediable, un peso familiar sofocante, una fuerza todopoderosa y ciega o una endogamia evidente son algunos de los temas que acercan claramente el cine de Grey a las tragedias clásicas. (…) Los personajes de Grey carecen de toda libertad individual. Sus intentos por conseguir lo que quieren siempre se saldan con un estrepitoso fracaso.”

“La linealidad del relato, la claridad narrativa y el trabajo sobre la psicología de los personajes son aspectos que podían acercar al cineasta a un cierto neoclasicismo pero la suspensión del juicio, y la impresión de que no existe solución alguna para las historias contadas, hacen de él un artista actual.”

Aurélien Le Genissel, Estudio James Grey , Dirigido por nº400, mayo 2010.

James Grey ofrece su particular versión de que vendría a ser una película romántica. Triángulo amoroso, Joaquín Phoenix entre Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw. Podríamos estar frente a un producto típico de las comedias románticas al uso pero no es así. Como siempre, hay alguien entendido en el tema que lo explica mucho mejor que yo y por eso suelo abrir con citas. El fin es bastante clásico (en el sentido convencional del término). Leonard Kraditor (Phoenix) es un hombre de unos 30 años con ciertos problemas derivados de una personalidad un tanto peculiar y una dolorosa ruptura sentimental. Vive con sus padres y, según como arranca la película, no está demasiado satisfecho con su vida.

A partir de aquí, sus padres intentan relacionarlo con Sandra Cohen (Vinessa Shaw) para, entre otras cosas, asegurarse una transacción comercial entre las familias y él conoce a su vecina Michelle (Gwyneth Paltrow). La película discurre entre las dos relaciones paralelas, Leonard-Sandra, Leonard-Michelle, hasta llegar a un final planteado como inevitable. El destino parece, en el universo Grey, más fuerte que las personas. Puedes rebelarte lo que quieras que las cosas acaban como tienen que acabar, la verdad, hay que oponerse a esta proposición aunque solo sea para conservar algo de esperanza en nuestras propias existencias.

Las dos relaciones cabría plantearlas como el tipo de opciones que uno tiene para elegir en la vida, la clave parece ser mantenerlas todas abiertas. Se puede querer riesgo en determinados momentos, pero jugar sin red mete mucha más presión al tema.

Está por un lado la opción Leonard-Sandra. A priori parece la fácil. No en el sentido que resulte sencillo escogerla, pero sí en tanto que conocemos el resultado de recorrer ese camino. Proporciona una seguridad placentera. La cosa va a ir de una determinada manera y las variaciones son poco probables. Tiende el cine a menospreciar esta opción porque elimina la componente aventurera, lo desconocido no es un factor.

La segunda opción viene por la parte Leonard-Michelle. La complicada, la de cumplir un sueño, la del cuento de hadas (que, curiosamente, suelen acabar cuando al fin se conquistan, ¿qué pasa después? Divorcio, se quieren de verdad para siempre…). Contiene, claramente, un riesgo intrínseco. El juzgar solo el presente sin ver más allá. La vida no se termina cuando Leonard y Michelle se convenzan de que quieren estar juntos. Cuando se piensa sobre algo, aunque ese algo sea el futuro, se acostumbran a ver las cosas buenas por encima de las malas (sobre todo si la motivación y el enamoramiento es grande).

La elección final de una opción sobre otra (que quedará por supuesto sin desvelar en atención a aquellos que aún no hayan visto la película) deja en nuestras manos el juicio sobre el camino que va a recorrer Leonard. Aunque siempre podrá decirse que, en realidad, no lo escogió él, fue el destino.

SPOILER, no me resisto a decirlo así que el que no haya visto la película que pare aquí y que vuelva luego.

Muchas veces cuando termina una película te quedas con una sensación extraña. El final no te convence pero tampoco encuentras la respuesta a qué le falta. En este caso, el camino trazado por Grey desembocaba inevitablemente en el suicidio de Leonard. Este tomando al fin las riendas de su existencia y luchando contra un destino que iba en contra de sí mismo. Al menos en su vuelta, tiene la elegancia de ocultar a todo el mundo (menos a su madre, que era la única que había descubierto sus planes) los motivos de su regreso. A pesar de todo, muy buena película.

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