“Caché” (Escondido) de Michael Haneke

“La culpabilidad es un invento judeocristiano y estamos sumergidos en esta cultura. No puedo ver el mundo bajo otro prisma. Pero la culpabilidad también es un problema filosófico, y no pretendo resolverlo, sólo hablo de ese problema. Al hacer la pregunta: ¿Cómo vivimos sabiendo que a lo lejos, y no tan lejos, nos rodea la pobreza? Sabemos que pertenecemos a la parte del mundo que se asienta en los hombros del otro y lo explota. Ante eso, se puede reaccionar de diversas maneras. El comportamiento del personaje interpretado por Daniel Auteuil, cuando se toma dos pastillas para dormir, es más o menos el de la mayoría de nosotros frente a la mala conciencia que sentimos por el resto del mundo. Cada uno escoge qué pastilla tomar. Algunos dan dinero a organizaciones caritativas. Pero en cuanto se habla de algo concreto, el número de personas se reduce radicalmente.”  Michael Haneke, en una entrevista en el sitio web golem.es

Georges & Anne Laurent, junto a su hijo Pierrot, forman una acomodada familia. Viven cómodamente y en medio de un cierto éxito. Sus perfectas existencias parecen circular plácidamente hasta que se introduce un elemento distorsionador. Reciben en su casa unas cintas donde se ha grabado su casa. La amenaza, incorpórea, sobre su modo de vida. Empiezan a considerar su triunfo laboral y social en peligro. Las cintas empiezan a ofrecer cada vez más datos de Georges y comienzan a aflorar temas que demuestran que la perfección no existe. Haneke nos vuelve a presentar un relato cinematográfico donde las miserias humanas, los instintos, la crueldad o la simple humanidad dejan al desnudo la imagen que el director austríaco tiene de nosotros.

De equilibrios y responsabilidades

Los films (casi se podría decir films-ensayo, por las temáticas planteadas) de Haneke acostumbran a no dejar indiferente a quien los ve. Se puede coincidir en su modo de entender a la especie humana o no, se puede compartir la pretendida trascendencia de su obra o no, pero lo que está claro es que no se acaba de ver una película suya y ya está. En “Caché” la culpa y la crueldad podrían ser considerados los dos ejes temáticos pero en mí, no fueron los aspectos que más penetraron. Dos ideas relacionadas y que tienen mucho que ver con la existencia de cada uno, no en un sentido universal –porque nos afecta a todos- sino en uno personal –porque precisamente nos afecta a todos pero de un modo particular-, el equilibrio y las responsabilidades.

Normalmente, desarrollamos nuestra vida sin pararnos mucho a pensar en ella, lo que no está del todo mal, puesto que mucha reflexión no siempre es recomendable. Y esta existencia se maneja en un equilibrio precario. Damos por sentadas muchas cosas, demasiadas quizá. Ese elemento distorsionador, que Haneke introduce con una cinta que despierta la culpa del protagonista, puede presentarse del modo más personal e insospechado posible. No hace falta mucho para destruir el castillo de naipes en el que habitamos, una advertencia como la de “Caché” bien podría despertarnos.

Es muy fácil decir “lo siento”. Son solo dos palabras que (opinión personal) han perdido su valor. Lo han perdido como muchas otras. Solo mantienen su significado aquellas que siguen representando hechos. Hay un dicho popular que viene bastante al caso que dice “Las palabras se las lleva el viento”. Asumir las responsabilidades sobre los actos no se soluciona con las dos famosas palabras, ni siquiera con una actitud de autocastigo (que tiene más que ver con evitar el castigo de otros que con el reconocimiento de la culpa propia). Tampoco se mejora huyendo del problema o negándolo, aunque acostumbran a ser medidas prácticas en el corto plazo. La única solución resultaría afrontar los errores y trabajar (sí, trabajar) sobre lo que hemos hecho y demostrar, poco a poco, con hechos las nuevas vías de comportamiento. Nunca es un proceso inmediato, y eso es lo que duele. Bien podría resultar otra advertencia de “Caché”.

Juliette Binoche

No me resisto después de los párrafos de divagación incomprensible a destacar otro aspecto de esta película, La actuación de Juliette Binoche. No se descubre nada diciendo cosas típicas como que es una gran actriz y tal, no es eso. Tiene que ver con la actuación en sí misma. Siempre se dice que para actuar lo que menos se tiene que hacer es actuar. Yo no sé casi nada sobre representación de papeles pero creo que ver en acción a la citada Juliette Binoche serviría para explicar lo que, a mi entender, debe ofrecer alguien en pantalla.

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