El Gimnasio Maravillas de Alejandro de la Sota o yo también puedo

P.179 del libro “El Arte. Conversaciones imaginarias con mi madre” de Juanjo Sáez. Reservoir books, 2006.

“Este edificio del año 62, nació a su aire. Preocupados con los problemas urbanos, aprovechamiento del mal solar, económicos, no dio margen para preocuparse por una arquitectura determinada: por eso carece de cualquiera de ellas. Tal vez sea la otra; tal vez. Explicarlo llevaría a la polémica de: Arquitectura sí, Arquitectura no. Situado el volumen del gimnasio propiamente dicho en la cota justa, se añaden por el arquitecto al programa el sótano, las clases (cubierta del gimnasio) y la terraza (patio de juegos) en la cota del Colegio.” Alejandro de la Sota explicando su proyecto.

Enfrentarse con naturalidad a una cuestión, analizar la petición, las posibilidades, los problemas que se derivan y las soluciones que se podrían ofrecer. Te planteas el proyecto y comienzas a trabajar. Hay una verdad indiscutible, las cosas solo se hacen haciéndolas, esto es una evidente perogrullada pero las excusas y justificaciones para elegir caminos más cómodos o, simplemente, para escurrir el bulto son también demasiado habituales.

Cuando ves la lógica de un planteamiento plasmado en el papel y convertido en realidad, todo parece posible. Se ve y no hay nada increíble, nada fuera del alcance de alguien razonable e inteligente. ¿Esta esto al alcance de todos? Pues no, pero está más cerca de lo que parece viendo cómo se comporta el común de los mortales. Y el ejemplo que nos ocupa se mueve en la misma dirección. Para realizar un trabajo la honestidad intelectual es lo primero, y a este respecto la novela “City” de Alessandro Bariccó tiene mucho que decir y será comentada en sucesivas fechas en esta página, y la búsqueda de mejorar la cotidianeidad de los ciudadanos es un objetivo de lo más loable dentro del campo de la arquitectura.

Un colegio necesita un pabellón polideportivo. Nada raro. Hay unos condicionantes topográficos muy fuertes, un desnivel importante que pasa de problema a oportunidad, y un colegio en un entorno urbano sin mucho espacio para el patio de juegos. Además, no dispone de ciertos espacios que, sin ser imprescindibles, mejorarán al conjunto. Todo esto lo ofrece como solución Alejandro de la Sota a la petición de un espacio deportivo clásico.

¿Y la solución cómo es? Pues tan simple a posteriori que parece raro que no fuese la opción a priori. Ahí reside la grandeza del proyecto.

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