“Saber perder” de David Trueba, 2008.

“No te olvides que todo esto es sólo un atropello, se trata de salir con vida, nada más.”


Un período de tiempo determinado, cuatro personas que quieren ser solo ellos mismos. No es un retrato de una sociedad en sus miembros pero sí en sus actitudes. Los adolescentes, problemas e inquietudes. Los adultos, con sus vidas formadas que funcionan o no, se rompen, se reconstruyen a jirones. Los ancianos, que ven el final del camino, pero que sienten y todavía experimentan, donde la sociedad ve elementos ya inútiles los implicados siguen con su existencia.

En un entorno también controlado por el autor, Madrid como un personaje más, una ciudad tan variada como sus protagonistas.

¿ES ESTO DESEO? “Lo había visto hacerse adulto, marido, padre, construirse una vida normal. No podía negar que esa normalidad estaba algunos escalones por debajo de la expectativa de Aurora y Leandro. Pero todos los padres esperan demasiado de sus hijos. Con el tiempo llegaron a confiar en que esa normalidad acaso fuera la receta para la felicidad. Pero no fue así. O lo fue durante un tiempo, hasta que todo empezó a quebrarse. A su hijo no le gusta hablar de sus problemas, así que mantienen una relación distendida, sin buscarse las faltas. Comían los domingos y en la mesa se hablaba de todo lo que no doliera.”

“Tendrá que vigilar que no asalte sus sueños, los ratos en que su pensamiento se evade. Que no se introduzca en sus lecturas, en la música que escucha. Que no alimente los ratos muertos con el anhelo de una llamada de él, de un contacto que no llega. Sabe que el único placer del que puede disfrutar es el que provoca esa punzada de dolor, esa especie de desolado conformismo. Está triste, pero al menos la tristeza es suya, la ha fabricado ella con sus expectativas, no se la ha provocado nadie, no es víctima de nadie. Se siente bien en ese sufrir, no le molesta. Se tumba. A esperar. No sabe qué.”


Cuatro personajes, diferentes generaciones, relaciones familiares y afectivas. La historia comienza con Sylvia, a punto de cumplir 16 años, organiza una falsa fiesta de cumpleaños para seducir a un amigo. Normalmente las cosas no suelen salir como se planean y después de un acercamiento sexual fallido sufre un atropello. Que ejerce de pistoletazo para su cambio en su vida.
Su padre, Lorenzo, recién abandonado por su mujer y madre de Sylvia, Pilar, pelea por mantenerse a flote en medio de una vida personal y laboral derruida. Un gran secreto pesa como una losa (el tema del crimen de Lorenzo es el punto flaco de toda la obra, carece de importancia real en la trama) y encontrará donde menos se lo espera una nueva motivación para seguir.
El abuelo de Sylvia y padre de Lorenzo, Leandro, se encuentra con la grave enfermedad de su mujer, auténtico motor de su vida. En medio de esta situación y contra toda lógica nacerá en él un deseo irrefrenable que lo conducirá a una situación muy delicada.

Ariel, una joven promesa del fútbol argentino, llega a España para convertirse en estrella. No todo sale como se esperaba y el cuento de hadas se convierte en una dura realidad. Su atropello sobre Sylvia, no en las mejores condiciones de alcoholismo, va a ser su ocasión de conocer a una persona alejada de su mundo y que le recordará su condición humana.

¿ES ESTO AMOR? “Se da cuenta de que el estado de ánimo es una cuestión de energía. Si te paras, te hundes. El equilibrio es una cuestión de movimiento.”
“Es un sitio horrible para quedar, ya lo sé, pero es nuestro sitio, ¿no?”
“… pero ya sabes que el gusto es una forma de memoria, así que sólo aprecia lo que conoce.”


Las personas buscan en la vida fantasías que completen su existencia, a veces no hay base o futuro, es una huida hacia delante.
Es muy habitual confundir las sensaciones, el estado de enamoramiento es muy adictivo. La emoción que acompaña esos primeros momentos, la descripción de un inicio de relación es, simplemente, magistral. Los pequeños detalles, solo compartidos por los protagonistas son el sustento, son secretos que alimentan la relación, cimentan la confianza, generan complicidad.
Todos en esta novela saben, aunque no lo quieran ver, que sus relaciones no van a ningún lado. Están viviendo el momento, encontrar la paz antes de enfrentarse a la realidad. Que nunca falta a la cita.

¿ÉSTE SOY YO? “Joaquín hablaba del desinterés público por la educación y la cultura, de su placer al dar cursos para jóvenes. Luego presentaba un panorama pesimista de la humanidad. Nada nuevo. La visión fatalista de aquellos que disfrutan de un presente más que aceptable. El mundo va a peor, es lo que dicen todos los que saben que para ellos no puede ir a mejor, piensa Leandro.”
“Leandro vuelve a sentir una punzada de cobardía. ¿Por qué hago todo esto? ¿Por qué ensucio todo a mi alrededor? Se hace las preguntas que no puede contestar. Conoce las debilidades de los demás casi también como las propias. Y sin embargo ni le sirve de consuelo ni de freno.”
“De modo automático Ariel lo introdujo en la lista de personas despreciables que había conocido en su vida. No era una lista demasiado larga, pero incluía a aquellos que habían eludido su responsabilidad cuando tocaba dar la cara, que habían sido falsos, interesados, traidores, en los momentos en que uno más indefenso estaba.”

A veces no nos reconocemos en nuestros actos, tomamos conciencia de nosotros mismos una vez ha pasado un cierto tiempo. Adquirimos la necesaria perspectiva. El mundo se encarga de devolvernos a nuestro sitio. El dicho: “el tiempo pone a cada uno en su lugar” no puede ser más real, no se puede escapar de quienes somos o de nuestros actos.

¿ES ESTO EL FINAL? “El tiempo los aplastará, todo ese desafío que escupen ahora con desprecio en nuestra cara se agotará un día y se convertirán en lo que hoy más odian.”
“Sylvia se sorprende cada vez que establece una extraña corriente con Dani. Le gusta su desastrada manera de vestir y moverse, su timidez para hablar cuando hay personas que no conoce, en contraste con su seguridad cuando está en confianza. Hay algo que lo mantiene al margen del grupo, como si no necesitara agregarse para existir. Esa independencia agrada a Sylvia. Sin embargo no le atrae físicamente, le inspira más bien una complicidad de amigo, de alma gemela.”
“Luego habló para sí mismo, sin atreverse a mirar a su hija. No sé, sólo me gustaría que no te convirtieras en una mierda, ¿sabes?, es tan fácil convertirse en una mierda. Tú ahora eres… Lorenzo se detuvo. No sé, es tan fácil cagarla. Hacerlo todo mal.”


Es un libro que ocupa un espacio de tiempo determinado, un período limitado, nueve meses que son casi como un paréntesis en la vida de nuestros protagonistas. Los recogemos en un momento de su existencia y los dejamos. Casi como si nada, tienen su bagaje, su pasado, que vamos conociendo poco a poco, los convertimos en íntimos. La sensación de pérdida cuando finaliza es desoladora, querríamos saber que todo va a ir bien, que el mundo no se los va a comer. Esa incertidumbre serviría como baremo para valorar la obra, sufrimos con ellos, nos identificamos con su sufrimiento, querríamos ayudarles en esos momentos donde más nos necesitan y sentimos el final de la novela con el dolor de una marcha irreparable.

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4 Responses to “Saber perder” de David Trueba, 2008.

  1. El Chone says:

    Oye tío, ¿tú disfrutas leyendo? ¿O es un castigo que te has impuesto?

    • lectorbajito says:

      yo disfruto mucho, y con este en particular, muchísimo

  2. mileuristaporuntiempo says:

    Se ha convertido en mi libro de cabecera, aquel que recomiendo a todo el mundo junto el resto de libros de David Trueba y es, no consigo despegarme ni olvidarme de sus letras…

    • lectorbajito says:

      gran recomendación, es un escritor que por ahora no me ha decepcionado y confío en que no lo haga.

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